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La salud del cuidador del enfermo de alzheimer


Por lo menos en el 80 por ciento de los casos son las familias quienes asumen, en el propio domicilio, los cuidados de los enfermos con Alzheimer y otras demencias. El 65% de los familiares que cuidan directamente al enfermo sufrirán cambios sustanciales en sus vidas y una importante merma de su salud física o psíquica, llegando el 20% a desarrollar un cuadro intenso conocido como “Burn-Out” o del cuidador-quemado.
El cuidador principal de un enfermo de Alzheimer suele ser en España una mujer (superan en proporción 4:1 a los varones), hijas (60%) o cónyuge (30%) del enfermo (Crespo y cols, 2003), que actúa generalmente en solitario ya que rara es la familia en la que sus miembros trabajen realmente equitativamente “en equipo” a la hora de cuidar al enfermo (Sancho, 2002). Este cuidador principal va asumiendo paulatinamente la mayor parte de las tareas del cuidar, hasta llegar realmente a no hacer casi otra cosa en su vida personal sino dedicarse 24 horas al día a esta labor.
La edad media de los cuidadores de afectados de Alzheimer es alta: la mayoría sobrepasan los 50 años. Lo cual nos indica que son personas de edad las que están sobrellevando las tareas del cuidar a un enfermo tan complejo como es el Alzheimer (Stone y cols, 1987). Es relevante indicar que la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer se duplica cada cinco años que envejece el segmento de población estudiado (Alberca-Serrano y López-Pousa, 1998), lo que pone de relieve que la mayor parte de los enfermos de Alzheimer son personas muy mayores cuidados por personas también muy mayores, a menos que se involucren miembros familiares de generaciones recientes o servicios asistenciales sociocomunitarios.

 

FACTORES QUE PROVOCAN MAYOR SOBRECARGA.

A) En relación al enfermo:
• demencia ya intensa o profunda
• larga duración desde el diagnóstico de la enfermedad
• alucinaciones, delirios o confusión (psicosis y delirium)
• agresividad, agitación y negativismo
• incontinencia, vómitos y escaras (llagas)
• que impide dormir por la noche (voceo, paseos)
• con múltiples otras dolencias médicas
B) En relación al cuidador:
• con mala salud física previa
• con historial previo de depresión o de trastornos de personalidad
• sin cónyuge, pareja o amigos íntimos
• ya mayor o anciano
• sin otra actividad aparte del cuidar
• sin otros parientes que convivan en el domicilio
• bajo nivel económico
• ausencia de apoyos socio-sanitarios inmediatos (en especial médico de cabecera poco accesible y centros de día no disponibles)
• desconocimiento de la enfermedad y de su manejo práctico

 

Fuente: Dr. Janus Kremer

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